«Abdulwanid ayuda ahora a su padre a arreglar la moto en la trasera de la casa. Ibrahim lo observa. Año a año, aquel retaco se ha convertido en un chaval casi tan alto como él».
Bagdad, la ciudad que aparece en los cuentos de Las mil y una noches, la que hoy resiste bajo las bombas, entre fuegos cruzados. Ajeno a todo, un chico llamado Ibrahim reparte el correo en su motocicleta. En un bolsillo lleva una misteriosa carta que se ha propuesto entregar cueste lo que cueste.







