«Victoria decidió pensar en el nuevo cuento mientras le decían desde fuera que se estuviese muy, muy quieta en el interior de la cueva de plata. Sí, definitivamente, así lo haría. Cerró con fuerza los ojos y empezó: «Había una vez una niña que vivía en un palacio…», dijo muy, muy bajito».
Victoria vive en un palacio. Pero no es un palacio normal. Se trata de un enoooooorme palacio blanco donde trabajan sin descanso cientos de personas vestidas con largas túnicas blancas.







