«Y, de aquella extraña manera, atravesaron la calle Verdi por uno de sus pasos de cebra: Daniela gesticulando y dando órdenes, seguida de Laura y detrás, a un par de metros, el cocodrilo».
Cuando muere su madre, Laura no tiene más remedio que irse a vivir con su tía Daniela a la ciudad. Una tarde visitan el Parque de las Mariposas, donde hay un estanque. Allí, además de patos, Laura encuentra un cocodrilo muy especial, dispuesto a zamparse a cualquiera con tal de defenderla.







